Es indudable que las cartas ejercen una profunda atracción en todos aquellos que las contemplan, que hacen inolvidable la primera vez que les fueron “echadas”.
No importa que muchas personas expresen su falta de convicción y carencia de fe en las profecías de los naipes. Cuando un mazo de tarot aparece, todo el mundo rodea al adivino y todos quieren ser los próximos en la fila para conocer su destino.
Las cartas despiertan el espíritu y la mente del lector, sacando del subconsciente del consultante multitud de angustias y temores que están latentes en el.
Es innegable que las cartas cuentan con un poder escondido para aflorar revelaciones ocultas de nuestra vida y muy posiblemente no existan palabras para expresar toda la sabiduría implícita en el tarot. |
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